Sobre mecánica viviente

Zeto Bórquez
(UCLouvain)

Sobre la idea de una «mecánica viviente»

Partiendo de la idea de André Leroi-Gourhan de que las herramientas prehistóricas son una prolongación del cuerpo orgánico y sobre la hipótesis más general de que lo vivo prolifera por medios diferentes a sí mismo, intento problematizar una idea de coherencia mecánica que se sigue de ahí y que podría delimitarse como desdoblamiento orgánico-inorgánico del cuerpo. Se intenta rastrear esta cuestión en un estudio un tanto desconocido de Leroi-Gourhan (Mecánica viviente) donde la mecanicidad podría pensarse como «reticulación»: siendo la relación entre función y órgano «operatoria», no habría condensación funcional sin una red de operaciones (efecto de «reticulación»). Proyecto estas cuestiones hacia la «robótica social», donde la delimitación de lo «vivo» respecto a las máquinas parece muy difícil de concebir sin haber reformulado la oscura partición entre lo «orgánico» y lo «inorgánico». La presentación se cierra sugiriendo la necesidad de volver a la idea de «animal-máquina» de Descartes en virtud de reevaluar esa aspecto a escala mecanológica.

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Claudio
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Claudio

Hola Zeto. Muchas gracias por la presentación. Muy buen aporte a la discusión sobre la relación humano/máquina/viviente. Te quería preguntar acerca de cómo crees tú que este problema de una «mecánica viviente» exigiría re-evaluar la distinción entre «trabajo vivo» y «trabajo muerto» en la crítica de la economía política de Marx (algo que menciona Derrida en «Espectros de Marx» y también Lazzarato en un libro reciente «El Capital odia a todo el mundo»). ¿Conoces algunas referencias de autores que hagan el cruce entre la problemática de la organología y el concepto de trabajo vivo en Marx? Muchas gracias!

Zeto
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Zeto

Hola Claudio, muchas gracias por la escucha y preguntas. La cuestión trabajo vivo/ trabajo muerto es de hecho algo que sería muy interesante desarrollar. Lo primero que se me ocurre al respecto es ‘De la miseria simbólica’ de Stiegler: él insiste mucho -y no solo ahí- en una «organología» planteada en una triple dirección (cuya inspiración es ciertamente simondoniana): lo vivo organizado, lo técnico en tanto que conjunto y lo individual asociado, o dicho de otra manera: órganos fisiológicos, órganos artificiales y organizaciones sociales. En ese plano general -y Stiegler sigue muy de cerca este asunto de los procesos orgánicos de «equilibrio funcional» que plantea Leroi-Gourhan- la tecnicidad va de lado a lado. Como Stiegler mismo lo sugiere, la mano habrá tenido que necesariamente comenzar determinada por el trabajo (orientada a la producción), y  se podría decir que un órgano organologizado no es un órgano «vivo» pura y simplemente, en un sentido que es de hecho el de los «órganos técnicos» no vivos, donde esto parece poder afirmarse sin problemas. Al nivel de lo vivo habría cuando menos una especie de «objetivación técnica» que complicaría un tanto esa división entre el trabajo vivo y el trabajo muerto: a escala organológica, pareciera que… Read more »

Diego Gomez-Venegas
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Hola Zeto, hola Claudio, De manera muy superficial aún, quisiera colarme en esta conversación. Desde mis lecturas preliminares del Fragmento, tiendo a pensar que a partir de la relación «living labour» «objectified labour», es posible, quizá necesario, orientar la atención también hacia otra: «fixed capital» «circulating capital». Si en el circuito interior que dibuja un sistema productivo –donde la relación «living labour» «objectified labour» tiene lugar– el capital se materializa como capital fijo –esto es, como máquinas–, cabe preguntarse, me parece, que vio y que evaluó (o no evaluó) Marx para señalar que el circuito externo que vincula tal sistema con su exterior, mostraba que el capital encuentra su mejor forma en el capital circulante. Así, atendiendo a que Londres, e Inglaterra en general, era quizá el lugar más industrializado del planeta a mediados del siglo XIX, y que ya hacia 1876 el lejano y poco industrial Chile contaba con una vasta red de telegrafía para optimizar los flujos económicos derivados de la explotación del salitre –una temprana y quizá aún rústica forma de tele[economy]cations–, me pregunto y me pregunto estos meses si la elucidación de más arriba, la del capital circulante, habrá considerado o no el ascenso de estas… Read more »

Zeto
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Zeto

Hola Diego, sí, es interesante esa cuestión. Tiendo a leerlo pensando en que las máquinas industriales de mediados del siglo XIX son máquinas calóricas y de algún modo la analogía con la energía corporal -o su reemplazo- está bastante a la mano, ya que el modelo es la fuerza corporal precisamente. Como se ha insistido ya bastante en la literatura que se ocupa de estas cosas, van a ser sin duda las primeras teorías de la información las que entienden que su degradación irreversible durante la transmisión es similar a la degradación de la energía de la termodinámica y su «entropía». Pero esto significa que para transmitir información hay que gastar energía (por ejemplo, corriente eléctrica, ondas sonoras) y codificar para mejorar las transmisiones, etc. Esto plantea algunas problemas, como el de los excedentes energéticos y dónde van a parar. La cuestión de la mecánica vista desde una energética tal vez sería un punto a considerar, ya que se cruzan las implicaciones digamos informáticas con las mecanológicas propiamente dichas. Por ejemplo para calibrar ese asunto del trabajo vivo/muerto o las posibles implicancias relativas a la «circulación» que podrían haber, creo que entre otras cosas uno tendría que proyectarse hacia allá.… Read more »

Manolo
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Manolo

Hola, me sumo al debate en este punto señalado por Bataille. El gasto activo es gasto y también signo; la idea de información surge cuando las máquinas que emplean energía empiezan a tener otro canal, diferente del energético, para regular ese empleo. Así nacería la idea de información, según Simondon, anterior o en todo caso no reductible a las tecnologías de transmisión. Uno puede decir que la noción de información ya se va desprendiendo de la propia energética del siglo XIX, que es la misma en la que Marx formula la diferencia entre trabajo vivo y muerto. Si todo esto fuera así, la cibernética es como que pondría en blanco sobre negro (sobre todo cuando ontologiza la información) un proceso que venía desplegándose desde hacía décadas y que se relaciona justamente con los avances en la automatización. Entonces se podría plantear que aquella distinción de Marx se encuentra complejizada y necesita ser revisitada en los propios términos en los que se despliega la historia industrial; no sería un asunto de «actualizarlo» con el tema de la información. Y ahí sí se arma el nexo con la exposición de Zeto: discutir el estatuto viviente o no viviente de la máquina se… Read more »